de encontrarse sano, completo,
de poder anidar dentro de uno,
de andar tranquilo por el mundo,
de andar bien con uno, en una.
De hacer que las cosas pasen y vayan,
de hacer que la risa vuelva,
que la lágrima nos resulte,
que el amor no nos cueste tanto,
que la lealtad sea la potencia.
De andar en paz,
de día y de noche.
Que nuestros niños de adentro
pierdan el miedo y se asomen,
que pasen por el recordar
mirándolo todo con una sonrisa inocente.
Haciéndolo todo con una mirada limpia.
Que las viejas nubes nuevas se den a la fuga,
que nos queden los charcos de agua,
el par de botas de goma,
el caramelo media hora,
el chupetín de coca,
el cuento de la princesa...
El perdón rodando como bolita al opi,
la pelota y el osito, y el lápiz favorito,
y el cuaderno cancionero de los primeros amores,
el resultado de la vida en manera positiva,
vos que no querés más nada,
y yo que no quiero más nada.
Así, andar, andando,
sin podernos llamar juntos,
sin querernos ver de lejos,
sin palmar ni cachetada,
con el axioma este de poder emocionarnos,
así.
Y no renunciar a las ideas del principio,
afrontando las pérdidas y los errores,
aceptando las bajezas y las faltas,
deshaciendo lo mal hecho en un caldero,
en el que a vos se te vea bailar con esas alas,
que hacen que mis pies remonten vuelo...
Y que nos quedemos mirando el tiempo,
primero.
Haciendo eso.
Eso, primero.
Haciéndolo todo con una mirada limpia.
Que las viejas nubes nuevas se den a la fuga,
que nos queden los charcos de agua,
el par de botas de goma,
el caramelo media hora,
el chupetín de coca,
el cuento de la princesa...
El perdón rodando como bolita al opi,
la pelota y el osito, y el lápiz favorito,
y el cuaderno cancionero de los primeros amores,
el resultado de la vida en manera positiva,
vos que no querés más nada,
y yo que no quiero más nada.
Así, andar, andando,
sin podernos llamar juntos,
sin querernos ver de lejos,
sin palmar ni cachetada,
con el axioma este de poder emocionarnos,
así.
Y no renunciar a las ideas del principio,
afrontando las pérdidas y los errores,
aceptando las bajezas y las faltas,
deshaciendo lo mal hecho en un caldero,
en el que a vos se te vea bailar con esas alas,
que hacen que mis pies remonten vuelo...
Y que nos quedemos mirando el tiempo,
primero.
Haciendo eso.
Eso, primero.
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