domingo, 13 de febrero de 2022

She wait the bathroom

Puede gustarte,
tanto;
puede
el más listo de su clase.

Puede,
volver loco,
puede
estallar desde la risa.

Puede,
encarnecer,
aparecer
y la savia echar raíz

la tierra
el suspenso
denso
y descaradamente

puede,
anidar dentro nuestro
como en el puño
de los primeros hombres

puede gustarme
tanto
que a diario
serías mí menú

me gusta tanto
que dentro
podría irme volver
en otro yo

para que veas
que en tu delicadeza
ronca un animal
muy lastimado

tiembla
entonces
mientras suavemente
curas las heridas.

Y vos mi yo,
y yo, en tu voz,
silenciada
en un mute de interminable confección

quisiera verte cruzar
y que el desparramo
de nuestros otoñales
hagan en tu corazón

un nuevo amanecer
de este verano.

puede cruzar,
pero ella espera el baño.

mientras tanto
she wait the bathroom

martes, 8 de febrero de 2022

El ruido del mar

Ya no hace ruido el mar,
ni en tu espalda,
ni en tus ojos,
ni en los hombros...

Misteriosamente se apagó,
dejó de sonar,
ni el tiempo lo encuentra,
ni el olvido lo suelta,

no hay entonces,
ni un sonido de romper de olas,
ni un bramido de esparcir la bruma,
ni una estela de la luna llena

esas que en tu piel, añoran,
que se parten en mil espejos
porque los viejos astros
todavía te reflejan.

De los ritmos
no ha quedado nada,
las palabras, angustiosamente,
silenciadas,
sin formato de audio compatibles

y a tu panza rodaron mil cuestiones,
otros universos nuevos, se vuelven disponibles.

y parada,
apoyada en la quieta luz,
en los únicos oídos
donde gritará aún la marea,

en tu roto de migrañas,
en tu sonrisa de luna que mengua
en tu fruncir de cejas
cuando el sonido llega,

en esos oídos
en los tuyos
con tus hombros descansados
para tus ojos despiertos

en ese solo cuerpo que formamos
se escondió el ruido del mar,
sólo porque estaba jugando
con otras cosas más tiernas

antes de merendar
a las escondidas.






viernes, 4 de febrero de 2022

Era hoy y no sabía

Era y no sabía que era,
pero era, mientras estaba,
mientras está, mientras estuvo,
era.

Era y yo podía estar estando,
así, en el mientras tanto,
como una cosa que no va para ningún lado,
pero que encierra un secreto,
que cada tanto lo cuento.

Era, era como un navegante perdido,
como un convoy sin rumbo,
como un desperdicio de coordenadas,
como una bengala al vacío,
como un recital de silencio;

vos conmigo, yo con vos,
éramos como nada que no se materializaba,
colibríes mal pintados por Dios.
Ejercicio de duda en el planeta,
situación de vacío para el alma,
de tantos sentires berretas.

Y vos, legado de apreciación,
situación de ternura,
gruta de desahogos,
eras. Y yo no sabía que eras.


jueves, 3 de febrero de 2022

Gris paredón

No hicimos todo mal,
pero hicimos cosas malas.
No hicimos todo bien,
pero hicimos cosas buenas.

Está plateada la luna,
cargada de inercia,
estúpida y sensual,
me vengo para vos por su fuerza;

tu piel,
tu epicentro,
tu afuera
y tu dentro

tus preguntas
sobre mi antes,
mis respuestas
beligerantes.

Pero vos,
hecha bollito en mi alma,
hecha percha
aún,
mantuviste la potencia.

Te paraste
en las mil debilidades,
viste, miraste, escribiste,
pintaste, y todo

todo lo que hiciste
hizo este camino
a este lugar desde dónde yo,
con mi forma polimodal;

hacía tonterías
para que me duela tanto,
pero tanto,
que el gris paredón
renazca en tango.

Y hoy,
que volvés a bailar
brillando en la oscuridad más grande
en la insolación más dolorosa
en la caída sin control
en la pérdida más dura
para mí
tu luz hizo de faro.

Ajena de cualquier responsabilidad
amigamos con sentido de arte
toda nuestra cadena de historicidad;
y esa angustia que pasó como un tornado
hoy es Gris Paredón.
Vacío.
Solo.

Una pared enorme,
descascarada,
mal pintada,
con tags de las nuevas generaciones
y alguna consigna peronista;

Y la responsabilidad de nuevo,
en nuestras manos,
de guardar el corazón,
porque de él mana la vida.

Y la responsabilidad de nuevo,
de mantener los pollos durmiendo,
los enanos contenidos,
y tu morochez de noche aporteñada,
con ángelus y todo

para siempre.






miércoles, 2 de febrero de 2022

"la mystérieuse machine à décomposer le temps"

Teníamos una máquina cuando éramos jóvenes,
una máquina simple, que debía ser un portal,
que tenía que trabajar escondida en el fondo
en el hondo profundo nuestro
dónde nuestra intimidad se reencontraba.

Dicen que descomponía el tiempo,
y algunas vecinas más supersticiosas susurraban
que podía hacer del clima lo que quisiera
que podía dicen. Que todavía puede comentan.

No me acuerdo bien qué día llegó a mí vida.

Era blanca, con algunas luces, nada rimbombante,
pero era muy lindo ver cuando la mística de funcionar
te pegaba a vos en una forma de sonrisa,
que planchaba el mar, que calmaba el viento,
que limpiaba el cielo, dejando un azul celeste para mirar.

Y entonces, al activarse, trémulo de pavor me ponía bravo,
piu avanti suspiraba Almafuerte en una oración de cuidado,
con vos tan lejos de mi cubierta, con vos y un paraguas,
con vos y una tormenta de lluvia, viento y electricidad,
cósmica, imparable, rompía descomponiendo los tiempos.

El desvariar del clima, arruinando la pose de tomar sol,
estropeándole el bronceador a las boludas,
burlándose de los chicos con sus trajes de baño
que ostentan la última moda de un país que se arruina
y ahí él, en su extraña magia, los hacía trepidar.

Al funcionar, ponía todo en un paroxismo máxime,
extraños arrebatos del viejo testamento,
se ordenaban descompuestos perdonándose de tiempos,
haciéndose finalmente bien, el uno al otro,
el otro a uno. Liquidados y temblando.

Lloviendo como nunca en la vida.
Soplando como nunca en la vida.
Hacía la máquina, misteriosamente;
haciendo.
Así.
Indefectiblemente, dentro nuestro.

De modo que, como estoy en la duda de si la juventud,
esa que estábamos viviendo, nos permitirá besarnos,
y tengo un poco de miedo (miedo real, sábelo), que en la vejez no estés,
pregunto ahora, entre el desubique, la inflamación,
la irritabilidad, la intolerancia y la sublimación.

Pregunto, si es cierto que tendrás lugar para más descomposiciones,
para más besos de amor, o para besos frescos,
o para esos besos que parecía que no significaron nada,
pero que se sometieron al designo de una máquina
que tenía por virtud descomponernos en el tiempo.

Pero cómo el universo duraba un rato largo
mis galaxias se absorbieron en tus agujeros negros,
éramos los dueños de nuestro futuro
y lo sabíamos,
teníamos la máquina de descomponer tiempo.








 





martes, 1 de febrero de 2022

Haribo - Eso no es gracioso

Hey, eso no es gracioso,
entonces la risa,
tu risa infantil
deliciosa
estridente
espasmódica
involuntaria
hermosa
que te dobló la panza
que te apoyó en mi pecho
que rebotó en mis ojos
que llenó mis oídos,
que todavía se escucha
salió caminando por la calle,
en un extraño éxodo de ositos
a clamar un rugido animal en una esquina,
que de alto quedó para la vuelta.

Escuchamos el rugido temerario
de 594 goldbears de gelatina.

Después está la parte de las ansiedades,
de querer estar, dormirte, verte,
de entrar y de salir,
corriendo por adentro
bailando por afuera
en un masaje que se rompe
con una caricia que nos arregla.

Hey, eso no es gracioso,
y aunque sea el meteorito del final,
en este martes nuestro,
menos negro que violeta,
menos gris por las presencias
más color; menos ausencias.
y todos embarrados,
jugamos a que estar se puede,
en un de nuevo
que quiere arrancar distinto para siempre.

Escuchamos el grito telúrico
de 594 goldbears de gelatina.

Es el original
desde 1922;

imaginate si las cosas que nos pasan
no nos pasan desde siempre.

Hey, eso no es gracioso,
y te fuiste a casa,
bailando por la calle,
moviendo los brazos por la vereda
a dormir en la tuya
en la mejor sonrisa que te saqué,
en el mejor día que nos pasó.

Un vínculo.

Acostarnos a escuchar el abrumador estampido
de 594 goldbears de gelatina.

Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.-

Hey. Eso no es gracioso
Esto sí.


ya quisiera

y ya quisiera yo que el perdón me bañe, que al abrir los ojos sienta el sol tocarme, y la mano se me vaya mansa flotando sobre el río; ya qu...