De dónde viene este insomnio,
que pesa tanto...?
pregunto.
La noche pasa a raya de tocarme;
la anestesia ésta,
que sostengo,
cómo vaya a saber qué
otra cosa más digna...
Mientras lloro,
es cierto,
paso un rato lágrima
y ahora, la mañana, el dia trece
después de la vela ardida,
la cama desecha,
la mente desecha,
viene a toparse conmigo,
gorrión muerto, la vereda de Funes.
Noche fría,
de solitaria pasada,
apenas unos ruidos y a lo lejos
no hay canto matinal,
tampoco hay aves,
nada,
el sonido del silencio repicando,
cómo clausulas prendidas de mi cuello
quién resistiría?
entonces de mi forma,
así en la indefensión de la pereza,
en el rogar austero
las almas rotas
en la lluvia destinada a ser perdón
de todo a nada,
recordando, permanentemente;
los patines eran para la cera
y el corazón para cuidarlo
y el hijo para amarlo
y el libro para amarlo
no era tan complejo, era amarlo.
era tan simple
y no se veía.
Quizás la insensatez,
se vaya a un poco,
allí en el festival de mis sonrisas,
y ya no estemos tristes,
ni desacompasados
viste...?
y entonces,
alunizar el sol.
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